jueves, 17 de julio de 2008

Pasado y futuro en este presente


Seguimos de vacances, de veranito. Y he pensado: "Voy a recomendar dos libros de relatos cortos o cuentos, que siempre entran bien en estas fechas". Y dicho y hecho.
Aquí están estas dos joyas de la literatura japonesa que están conviviendo en los estantes de las librerías, a pesar de que sus autores están muy alejados en el tiempo. Los temas y el estilo también son muy distintos pero eso no es ningún problema para que sean dos auténticos disfrutes, de verdad. Hay emociones a raudales y se pasa por muchos estados de ánimo lo cual hace que su lectura sea una variopinta aventura. Animaos que, además, no son caros.
Os doy una pincelada sobre cada uno de ellos y os cuento un poquito sobre sus autores, que son muy curiosos los dos. Como buenos japoneses, claro....



Una planta produce sueños eróticos, una ciudad se inclina un poco todos los días, un hombre anodino es perseguido por todos los medios de comunicación, una atiborrada masa de bañistas se aplasta en una playa abrasadora, unos científicos tienen la misión de investigar un planeta en donde todo es sexual. Bajo el prisma de un mundo absurdo, violento, cómico y sorprendente, Yasutaka Tsutsui desarrolla una despiadada crítica del mundo en el que vive.

Yasutaka Tsutsui nació el 24 de septimebre de 1934 y es un novelista de ciencia ficción y actor japonés nacido en Osaka. Es uno de los autores de ciencia ficción más famosos de Japón. Ganador de los premios Tanizaki (1987), Izumi Kyoka (1981), y Kawabata Yasunari (1989). En 1997, fue condecorado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, por el gobierno francés.
Su obra se reconoce por un
humor negro de contenido satírico, que le ha provocado problemas en su país. Creador de polémica, al tratar temas considerados tabú por la sociedad japonesa, como las discapacidades o el sistema monárquico, inició una huelga de 1993 a 1996, con el fin de protestar por la excesiva censura de las editoriales japonesas.



Estos relatos son a la vez una ventana al muy específico mundo doméstico de la posguerra japonesa y una reflexión, destilada al máximo, sobre los sentimientos y las contradicciones humanas, sobre el ser y la memoria, sobre las incógnitas de la belleza y del silencio. Esta antología es una fina muestra de la grandeza del escritor japonés. En los pequeños mundos de trazos delicados que se abren con cada cuento, en medio de sus resonancias y su luminosidad, descubrimos siempre la inteligencia inquisitiva y el humor de uno de los grandes del siglo XX.

Yasunari Kawabata nació en Osaka el 11 de junio de 1899, el mismo día que yo. La soledad en que pasó su infancia, tras la muerte de sus seres más queridos, marcó profundamente su personalidad. Huérfano a los 3 años, insomne perpetuo, cineasta en su juventud, lector voraz tanto de los clásicos como de las vanguardias europeas, fue un solitario empedernido.
Tras finalizar sus estudios en 1924, fundó Bungei Jidai (La Edad Artística). Fue precisamente en esa revista donde apareció, en 1926, "Izu no odoriko" ("La danzarina de Izu"), relato lleno de imágenes líricas y sugerentes, en el que se apreciaban ecos de las escrituras budistas y de los poetas medievales japoneses, que para el autor constituían "la más elevada literatura del mundo". La soledad, la angustia ante la muerte, la búsqueda de la belleza y la atracción por la psicología femenina, expresado todo ello en un estilo simbólico y lírico, fueron temas centrales en torno a los cuales giraron Yukiguni (1948; País de nieve), Yama no oto (1949-1954; El clamor de la montaña) y Nemureru bijo (1961; Bellas adormecidas), obras de plenitud artística que lo hicieron merecedor, en 1968, del Premio Nobel de literatura.
Kawabata Yasunari se suicidó en Zushi el 16 de abril de 1972. Su obra, que él mismo definió como un intento de hallar la armonía entre el hombre, la naturaleza y el vacío, permanece entre las más altas de la narrativa del siglo XX.

1 comentario:

Ferruti dijo...

Interesantes libros. Voy a ver si los encuentro y les pego una leída.

Gracias!!